Desde Atenas a Barcelona en bicicleta. 4.000km, 9 países y 2 meses sobre mi bici

¿de donde nace la idea de viajar en bicicleta?

Siempre he visto la vida como una caja donde uno va guardando experiencias, y esta locura que hice en Junio de 2024, sin duda es la más grande de ellas.

Es Abril de 2024, estoy de intercambio en España, estoy por terminar mi semestre y se me vienen 2 meses de vacaciones.

Tengo unas ganas TREMENDAS de conocer Europa, en especial las ciudades más importantes que eran parte de la antigua Grecia y Roma.

Pero no tengo 5.000 dólares para ir a viajar 2 meses (al menos de la forma tradicional, avión, buses, hoteles)

Entonces se me ocurre hacer un viaje en bici. Siempre había soñado con hacer la carretera austral en mi país, Chile. Pero nunca encontraba el momento para hacerlo. En vacaciones tenía Ironmans, carreras, cumpleaños, y nunca me hice el tiempo.

En cambio acá el contexto es perfecto, estoy en Europa, tendré Junio y Julio libre, y en Chile es invierno, no me estoy perdiendo de nada por volver 2 meses después. La idea de un viaje en bici parece ser posible.

¿Por qué pedalear desde Atenas a Barcelona?

Entonces, un día caminando por Tarragona, España. Veo a un cicloturista, y me acerco a hablarle, le comento la ruta que tengo pensada (en ese momento era Barcelona – Roma) y él me dice: «No, no vayas a Roma, te pierdes de la belleza de los Balcanes, haz Barcelona – Atenas».

En ese momento se me iluminó el corazón, desde chico me encanta la filosofía griega, y estar en Atenas sería un sueño, de hecho no había pensado en Atenas porque para mí es casi un lugar místico que existe solo en mi imaginación, y de hecho, no me lo creí hasta que ví el Partenón.

Entre medio de esto, mi amigo Martín, me dice que me sume a un viaje a Escocia.

En este viaje salieron las mejores conversaciones y una gran lección:

«Soñar, hablar y pensar en ideas, no vale nada si no actuamos.»

Así que en medio del trekking de 2 días en los HighLands de Escocia, le digo al Martín «voy a grabar el video de anuncio del viaje»

Y así lo hice, anuncié el viaje y recibí DEMASIADO APOYO, más del que jamás hubiera imaginado.

La preparación y mi primer viaje en bici (de 500km)

Lo que continuó fue aprender mucho sobre BikePacking y acampada. Yo jamas había hecho un viaje en bici, con suerte sabía armar una carpa. De hecho había acampado 3 noches en toda mi vida (mucha gente piensa que desde pequeño soy un niño Outdoor, pero eso no puede estar más lejos de la realidad)

Y entre toda esta búsqueda encontré un blog de Samu Sanchez, más conocido como «El Cruzavalles», donde contaba su viaje (hace 15 años), desde Atenas a Los Pirineos, muy cerca de Barcelona.

No me leí su artículo porque me carga saber lo que voy a vivir, de hecho nunca ví una sola foto sobre ciudades y paisajes que vería en mi viaje. Así todo es una sorpresa.

Pero hice de todo para contactarme con él, terminé escribiéndole por Instagram a una persona que le había comentado un blog con algo como «bien amigo», para que me diera su número.

Así que tuvimos la llamada, fue 1 hora y media de puro aprendizaje, de hecho él fue quien me recomendó que hiciera la famosa bandera que llevaba atrás en mi bicicleta, además de otros consejos muy útiles, como nunca escapar de un perro, y en cambio, quedarse quieto y alejarse lentamente.

En esa llamada hablamos sobre la disponibilidad de agua, cada cuantos kilómetros habían pueblos, si las carreteras estaban buenas, como se iba abasteciendo en la ruta, etc. Y con esa información comencé a prepararme.

Dentro de esta preparación me propuse hacer un viaje más pequeño pero también más exigente, eran 500 kilómetros en 5 días, desde Reus (donde estaba de intercambio), a Zaragoza, ida y vuelta, con un promedio de 100km diarios.

Lo que no sabía es que la ruta era prácticamente un desierto, y este viaje me preparó mentalmente para lo peor, lloré mucho, estuve muy solo, y también disfruté un montón, pero eso da para otro artículo.

Terminado los 500 kilómetros, teniendo los pasajes comprados, y habiendo entrenado un montón, llegó el gran día, y me fui en tren a Barcelona con la bicicleta desarmada en una caja, y una mochila enorme porque ya no volvía más a Reus, donde viví 5 meses.

Esa noche dormí en Barcelona donde Pedro, un gran amigo chileno, que me alojó muchas veces en Barcelona, y de hecho, terminado el viaje, viví en su casa 2 semanas, un grande.

También dejé la mega mochila con mis cosas en su casa, ya que para el viaje iba con lo mínimo.

La mañana siguiente tomé el metro, me fui con mi caja al aeropuerto, y estando en el counter del aeropuerto a última hora, me dicen que tiene sobrepeso. Ultra apurado, abrí la caja y saqué lo primero que ví para llevarlo en mi mochila. Grave error. Pero al menos, pude enviar la bicicleta.

Continúa mi travesía por el aeropuerto, paso mis bolsos por la zona de rayos X de seguridad, y me dicen «¿Joven, que tiene adentro del bolso?»

En ese momento recordé, que el bolso que saqué, tenía mi cuchillo para el viaje, y la herramienta para armar la bicicleta. Por supuesto pensaron que quería matar a todo el avión, y me las quitaron (es broma, no se que habrán pensado, pero eso hubiera pensado yo si un chileno viajando en Europa tuviera una navaja de 15 centímetros).

Ya habiendo pasado seguridad y siendo de noche, voy a la puerta de embarque, empieza el vuelo, y me comienzo a escribir en una nueva agenda, quería inmortalizar lo que pensaba previo al viaje, y compararlo con lo que viviera después del viaje.

«Comenzó esta aventura de mucha vida. Hoy en la mañana mientras me duchaba reflexioné la siguiente ecuación: Viaje = lugares x personas»

«Y es que eso es lo que quiero de este viaje de 3500km en bicicleta desde Atenas a Barcelona, conocer lugares y compartirlo con locales, con gente que conozco en la ruta y con cada persona que se detenga a ver la bandera que llevo del viaje. Este viaje no es mío, así como el libro no es del autor este viaje es tuyo, mío y de cada persona que se deje influenciar y vulnerar con estas historias, momentos, lugares, reflexiones y kilómetros. Esta aventura es tan tuya como mía, ya quiero estar sobre la bicicleta. Pero el tiempo no tiene apuro, disfruta el presente, disfruta el estar sentado en el avión, y disfruta la sensación de que delante tuyo hay 67 días que no puedes imaginar ni predecir, 67 días que estarán moldeados de la formula Lugares x Personas. 67 días de aventuras, de libertad, de movimiento, de vida.»

«Estoy muy feliz y agradecido de mi y de todas las personas que me rodean por creer en mi, y porque cuando anuncié el viaje, nadie me dijo ´no vas a poder´.»

Esta agenda me acompañó los 4.000km, y contiene las lecciones de vida más fuertes y lindas que he tenido, y te las cuento más adelante.

Mientras descansaba y escribía,

Comparte tu aprecio